Para relajarnos y desconectarnos de las tareas y el diario vivir, nos podemos poner cómodos en plena naturaleza.
Sí vivo en el campo, puedo internarme por un nuevo sendero... y si habito en la ciudad, puedo descubrir un espacio verde que no conocía.
Podría apoyarme a un árbol que llame mi atención o simplemente me siento en el césped, respiro hondo, conecto con la naturaleza y hasta podría escribir algo inspirador.
Recolectar hojas... o flores que le hablen a mi alma... qué nos dicen las flores?...
Nos vemos pronto,
Meli Chacón

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